Inoperancia
Hace unos meses contraté los servicios de este despacho de abogados (a finales de febrero del presente año). Antes de contratarlos, revisé las reseñas. Para mi mala suerte, pasé por alto las reseñas negativas (aunque eran bastantes y clarificadoras, como se puede comprobar) y seguà adelante con mi decisión. Craso error.
De forma resumida diré que recurrà a este despacho por una demanda que habÃa interpuesto contra un inquilino que habÃa destrozado la puerta de la habitación del piso, alegando que se habÃa quedado encerrado (supuestamente, le socorrió un amiguete, cerrajero, también supuestamente), quien destrozó la puerta arrancando la cerradura en bloque, sin quitar tornillos y utilizando una pata de cabra. Interpusimos la demanda porque el inquilino se negaba a pagarnos el destrozo de la puerta.
Este despacho nos asignó como abogado a Ãscar Mauri, una persona sin atisbo de empatÃa y con la que en todo momento me sentà como si yo fuese la parte contraria. Aparte de las escasas habilidades sociales u orientación al cliente de que hizo gala esta persona, lo más grave reside en la forma de gestionar el caso. Sirvan como ilustración los siguientes ejemplos: el dÃa anterior al juicio ni siquiera habÃa contactado con ninguno de los dos testigos. Contactó con uno el mismo dÃa del juicio por la mañana y porque yo le exhorté a que lo hiciera el dÃa anterior. Dispongo de correos con los que puedo acreditar tal circunstancia, por tanto, les reto a que acrediten que falto a la verdad.
Con el otro testigo (el dueño de una cerrajerÃa que envÃo mi seguro al piso para valorar la rotura) no lo hizo en ningún momento, para conocer a priori su versión de los hechos y preparar mejor la defensa (repito, en ningún momento). Para nuestra sorpresa este testigo (que no habÃa visitado el inmueble) presentó un relato de los hechos que no se acomodaba a lo que realmente habÃa sucedido.
Adicionalmente, dejó que uno de los testigos de la parte contraria, el supuesto cerrajero que habÃa destrozado la puerta, que no se presentó al juicio alegando que tenÃa que acompañar a su mujer al hospital, testificase por el móvil, sin cámara, y sin más identificación que una pregunta del juez para acreditarse, sin oponerse a ese tipo de prueba que no cumple ninguna de las garantÃas procesales (sin embargo, uno de mis testigos, que testificaba a distancia, tuvo que perder toda la mañana en el Juzgado para testificar, según se le habÃa requerido).
Pero lo mejor vino a la salida de la sala. Cuando le expresamos nuestro desencanto acerca de cómo se habÃan desarrollado los hechos en la sala y su cuestionable defensa, nos dijo textualmente âes que vosotros me habéis engañadoâ. ¿Dan crédito? Yo tampoco, si no lo hubiese vivido. Como era predecible, el juez nos desestimó la demanda.
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